LA LINDE, 3-2014.

Arqueología de la Guerra Civil:

 

 

TIPOLOGÍAS Y ESTRATEGIAS

EN LA DEFENSA DE VALENCIA

(1938-39)

Estudio del punto de apoyo de San Antonio de Benagéber en el Centro de Resistencia de

La Vallesa de Mandor.

                                                      José Vicente Durbán Aparicisi. Historiador

 nido

Nido de amatralladoras del Centro de Resistencia de la Vallesa de Mandor.

 

La Batalla de Levante (1938),que dio lugar a la defensa de Valencia, es uno de los episodios menos reconocidos de la historiografía clásica sobre la guerra civil española. Sin embargo, los restos materiales de la batalla y posterior campaña tanto del sector republicano como del sector nacionalista constituyen un objeto de estudio singular, abundante y extendido a lo largo de toda la geografía valenciana. El interés por su estudio y puesta en valor desde el inicio del siglo XXI, por parte de diversos colectivos culturales, instituciones e investigadores; abre un futuro esperanzador frente al estado de fragilidad y amenaza, fruto del desconocimiento, el olvido y la falta de protección de las décadas anteriores.


El desarrollo de nuestra guerra civil, con sus peculiaridades, tuvo una relación directa con los conflictos europeos del siglo XX y está presente, entre otros elementos, en el material de la guerra de trincheras que se mantuvo a lo largo de diferentes frentes de batalla. Nuestro conflicto no fue un caso aparte de los conflictos europeos, del enfrentamiento de ideologías, de la lucha entre el fascismo y la democracia. Reconocer nuestra europeidad pasa también por reconocer nuestro pasado como parte de ese conflicto y nos puede ayudar a situar en un espacio de normalidad nuestra peculiar tragedia y nuestra posterior lucha por la democracia dentro de un espacio de continuidad histórica.


Desde Teruel hasta Castellón, y en las cercanías de Valencia, la huella dejada por esta batalla decisiva para el devenir de la República supone una parte importante de nuestro legado histórico que bien podría constituir un patrimonio reconocido e imprescindible para las generaciones futuras, en conexión con esa continuidad histórica de la que hablamos. Tanto desde el punto de vista histórico, arqueológico, como social, la memoria de los restos dejados sobre el suelo de una gran parte de los pueblos valencianos merece ser rescatada del olvido como muestra de nuestro pasado común y en la necesidad de reforzar también los valores de la paz y la democracia como forma de resolver las contradicciones políticas y sociales.


La Batalla de Levante, en los inicios de la primavera de 1938, es el marco en el que se inscribe la construcción de los restos materiales que son objeto de este estudio. Efectivamente, tras el desmoronamiento del frente de Aragón, durante el mes de abril de 1938, las tropas del ejército nacionalista avanzan por el eje de la carretera de Teruel-Sagunto con la finalidad de tomar la plaza de Valencia, la llamada operación Terminus. Varios cuerpos de ejército son movilizados para realizar una maniobra de penetración rápida y de tenaza sobre la ciudad del Turia con el objetivo de dejar aislada Madrid por su retaguardia y, con ello, propiciar el fin inmediato de la II República. Sin embargo, la estrategia adoptada por el gobierno republicano logrará no sólo detener la ofensiva en marcha, sino también iniciar una contraofensiva militar y política, el último intento republicano de preservar una salida digna a la democracia en la España republicana.


Es dentro de este cuadro general, donde se estableció el plan para la construcción de una serie de líneas defensivas, que aprovechando las ventajas orográficas del accidentado territorio del interior castellonense y valenciano, desbaratarán todos los intentos consecutivos de tomar Valencia. Cuando termina la batalla, en el mes de julio, las felicitaciones de las autoridades republicanas a su Ejército son patentes. La sensación de fracaso del sector sublevado también. Es en este sentido que algunos estudiosos de la batalla como Martínez Bande (1977) o más recientemente Edelmir Galdón (2010) hayan calificado la batalla como una victoria defensiva de las fuerzas republicanas. Pero ¿cómo se articuló la defensa de Valencia? La estrategia de la defensa de Valencia comenzó con un cambio de gobierno y la destitución de Prieto como Ministro de Defensa Nacional. No hay, como se ha dicho, fracaso militar sin consecuencias políticas, ni iniciativa militar victoriosa sin apoyo político. Así que, como consecuencia de la crisis política que subsiguió al derrumbe del frente en Aragón, Juan Negrín asumirá las carteras de Presidencia de Gobierno y Defensa Nacional, para tomar a continuación una serie de medidas en la organización del ejército: cambios de jefes y unidades, mayor disciplina, creación de centros de reclutamiento y formación, incremento del papel del comisariado, etc. Por otro lado, estableció una estrategia política encaminada a sostener una vía de diálogo y negociación a través de la Sociedad de Naciones (véanse los llamados 13 puntos de Negrín, mayo de 1938) que permitiera una salida digna y democrática a la España republicana.


Dentro de esta estrategia de reorganización militar e iniciativa política, Negrín hace recaer la defensa en Vicente Rojo como Jefe del Estado Mayor y nombra al General Miaja Jefe del reorganizado Grupo de Ejércitos de la Región Central, encargándole a éste la defensa de Valencia. A mediados de Abril, según Salas Larrazábal (1973), se reunirán en Valencia una serie de especialistas en fortificaciones venidos de Madrid y otros lugares, los mejores, a los que se les encomendará la defensa de Valencia. La dirección de los ejércitos republicanos que estaban bajo el mando de Hernández Sarabia, serán unificados en el mes de junio con el nombre de Ejército de Levante bajo la dirección de López Menéndez. La defensa de Valencia se establecerá diseñando una serie de líneas de fortificación de campaña sucesivas y en profundidad que se organicen a lo largo de todo el territorio aprovechando las ventajas topográficas y la defensa de los núcleos de comunicación y penetración más importantes. De norte a sur las líneas de Levante y Teruel, desde Oropesa hasta la plana de Nogueruelas y desde aquí hasta el sur de Teruel, de las que se encargará en su construcción el Ejército de Levante y sus Batallones de Obras y Fortificación, zapadores con ayuda de la población civil. Al sur de esta línea principal, se articularán, sobre todo tras la caía de Castellón, otras líneas: la X.Y.Z, la línea Intermedia o del Palancia y la línea Inmediata a Valencia o Línea Puig-Los Carasoles. Toda esta estrategia defensiva contará en lo sucesivo con una intensa y extensa participación popular; de las autoridades civiles, de los Frentes Populares respectivos y de los Consejos Provinciales y del Consejo Municipal de Valencia; la participación civil también fue patente a través de las organizaciones políticas, sindicales, juveniles, de mujeres, un activo voluntariado civil que dejó su impronta en la construcción, en la cartelería, en las hemerotecas, en las epigrafías, en la propaganda. Junto a ellos, presos políticos y comunes, así como levas de soldados de las llamadas quintas del saco.


Las líneas de defensa, no fueron líneas continuas como podría derivarse de su nombre. La visión que tenemos de las líneas defensivas a través de la Primera Guerra Mundial, parece acercarse a un modelo de trincheras en frentes estabilizados que se sucedían de manera rectilínea a través de cientos y cientos de kilómetros y donde los soldados se parapetaban a la espera de una ofensiva frontal en todo un sector, donde una vez superada la línea, todo el frente se derrumbaba y suponía una penetración profunda del enemigo. En el caso de la Defensa de Valencia y visto lo que había supuesto la desorganización del frente de Aragón, se optó por un modelo, ya conocido, el de los Centros de Resistencia, modelo inspirado en la I Guerra Mundial. Un Centro de Resistencia es una organización de la defensa que se realiza sobre el territorio teniendo en cuenta las características geográficas, las ventajas que desde un punto de vista orográfico o topográfico pueda tener para los defensores. Un Centro de Resistencia se sitúa allí donde existe una posible vía de comunicación por donde pueda penetrar el enemigo, la fortificación de campaña aprovecha todas las condiciones que propicia el territorio: los obstáculos naturales, como un barranco o un montículo, así como los obstáculos artificiales que se puedan construir, un fortín o una trinchera. Generalmente, un Centro de Resistencia tiene autonomía propia, está constituido por un batallón con su propio mando independiente y se sostiene comunicado a vistas con otros Centros de Resistencia de similares características. Cada Centro de Resistencia, a su vez, puede estar organizado por distintos puntos de apoyo o sostén, núcleos más pequeños, que permitirán un contraataque o un fuego de flanqueo respecto del punto principal. Por citar un ejemplo, la conocida línea X.Y.Z estaba constituida por unos 14 Centros de Resistencia. Esta estrategia defensiva, permitió sostener los cuerpos de ejército republicanos, replegarse cuando era necesario, pero también contraatacar con éxito, haciendo muy dificultoso, cuando no empantanando, el avance del enemigo.


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Punto de apoyo. Archivo General Militar de Ávila

 

En el caso de la línea Puig-Los Carasoles o Defensa Inmediata de Valencia (DURBAN, 2009), se trata de una línea de retaguardia que partiendo de la localidad de El Puig de Santamaría, en la costa, aprovecha el mismo punto de arranque de la línea intermedia para adentrarse hacia Rafelbunyol y Moncada, no sin constituir diversos espigones defensivos como el del Cabeç Bord. Aprovecha el Barranc del Carraixet y otros barrancos en la localidad de Bétera, sigue por la Junquera hasta el Km 11 de la carretera de Llíria, núcleo importantísimo de esta defensa, se interna en la Vallesa hasta el río Turia y, aprovechando su foso, discurre por su margen derecho hasta el espigón defensivo de les Rodanes en Vilamarxant.


Esta línea se comenzó a construir a finales del mes de junio de 1938 y fue encargada la dirección técnica a Sebastián Carrer Vilaseca. En su emplazamiento participaron varios batallones de presos y voluntarios, así como los técnicos puestos a su disposición por el Consejo Municipal de Valencia. Aunque finalmente no entró en combate, la obra de construcción se mantuvo durante meses hasta prácticamente el final de la guerra civil, constituyendo un eje fundamental de la movilización popular de la retaguardia republicana valenciana.


La organización defensiva de esta línea fue similar al resto de líneas, se establecieron distintos Centros de Resistencia y diversos Puntos de Apoyo. Por la documentación conservada en el Archivo General Militar de Ávila, podemos deducir que la estructura de la organización defensiva de la defensa inmediata de Valencia se realizó por sectores(1). El primer sector alcanzaba desde la costa, en la localidad de El Puig, hasta el Cabeç Bord en Náquera e incluyó varios Centros de Resistencia donde debían establecerse tres divisiones, dos en línea y una en reserva. Los Centros de Resistencia principales de este primer sector serían: La Pedrera, El Calvari, la Patá, el Cabeçolet, La Cartuja, els Germanells y el Cabeç Bord. Todos ellos aparecen perfectamente descritos y relacionados en los informes de campaña del Ejercito Popular. Por analogía con este primer sector establecimos otros dos hasta alcanzar el extremo oeste de la línea. Un segundo sector en la defensa inmediata de Valencia abarcaría desde el Cabeç Bord hasta el Km 11 de la carretera de Llíria e incluirá otra serie de centros de resistencia: como la defensa del Carraixet (El Mas Blau, Vall de Flors), Torre Bofilla, Masias, el Corral del Quirro, el Barranc de l'Hortolá y la Junquera; y finalmente, el tercer sector comprendido desde aquí hasta las lomas de los Carasoles y los espigones de Vilamarxant, donde estarían incluidas las defensas del Km 11, la Vallesa, Valencia la Vella, el Barranc de la Cabraça y los Carasoles (Les Creus).

 

 

El conjunto de Centros de Resistencia

de Paterna-San Antonio de Benagéber-L’Eliana-Ribarroja-Manises.

Esta zona constituye el extremo oeste de la línea defensiva y cerraba el paso a una serie de posibles penetraciones enemigas en su marcha hacia Valencia, tanto desde el distrito de Llíria como el de Ribarroja. Su defensa se apoya en la existencia de pequeños barrancos y lomas (Barranc Fondo, El Barranc de la Cabrasa o los Mogotes de los Carasoles y el Cerro de la Cruz, así como Les Rodanes en Vilamarxant), que son estribaciones meridionales ibéricas, de la serranía interior, de Buñol y Chiva, como en la existencia del trazado del río Turia a su paso por las zonas boscosas del actual Parque Natural del Turia. Desde el Km 11 de la carretera de Llíria hasta la zona de los Carasoles al noroeste de Manises se realizaron distintos Centros de Resistencia y Puntos de Apoyo a lo largo de unos 7 km de recorrido que se sostenían en esas características orográficas del terreno.


Muchos de los restos de trincheras y fortificaciones han desaparecido por la urbanización creciente de este territorio y por la actividad agrícola o industrial, la minería a cielo abierto, tal es el caso de la zona de Entrepinos en l’Eliana o San Antonio de Benagéber, así como en el caso de las canteras de los Carasoles (Riba-roja de Turia), que han terminado con un importante núcleo de posiciones en el Cerro de la Cruz y lomas adyacentes hasta las cercanías del cementerio de Riba-Roja, donde aún existen restos de núcleos defensivos importantes.


Se han conservado interesantísimos espacios ambientales y patrimoniales, tanto por la cercanía del Parque Natural del Turia, donde ha quedado también enclavado la LLoma de Betxi (poblado de la Edad del Bronce), como por lo que denominamos arquitectura bélico-militar, en la que se han superpuesto, en etapas, tanto las defensas republicanas, como la extraordinaria obra de ingeniería que supuso el polvorín del ejército nacional en los Carasoles una vez finalizada la contienda, junto con otros elementos interesantes en la zona como son el refugio situado en el Asilo de Ancianos de San Antonio de Benagéber: la desconocida Radio Blindada.


Los topónimos utilizados en el 38 son similares a los actuales, se incluye en la denominación documentada: Km 11(12) de la carretera de LLíria, La Vallesa, La Presa y Carasoles.

 

 

Descripción general del Centro de Resistencia de la Vallesa de Mandor.

Denominado Centro de Resistencia de la Vallesa de Mandor por los republicanos, este conjunto de posiciones conservado en la Vallesa tiene unos 4 km de frente (desde San Antonio de Benagéber al río Túria) y está constituido por varios Centros de Resistencia, formados por Puntos de Apoyo fortificados que aprovechan el paso de un obstáculo natural como es el Barranc Fondo, eje de todo el sector, y los taludes que han quedado en el límite de su lecho. Su finalidad era impedir el acceso a Paterna desde las vías de transporte y comunicación a través del eje de Fuente del Jarro y la Cañada. Impedir el acceso desde Llíria por carretera principal, hacer de vanguardia defensiva de la vía del tren y apoyarse en el río Turia, evitando, en definitiva, que la ciudad de Valencia sufriera el acoso inmediato que padeció Madrid al inicio de la contienda.


Se trata de una defensa en profundidad sobre las posiciones del Km 11. Este núcleo mantiene sus posiciones comunicadas por el camino del Barranc Fondo al Pla del Pou, con lo que este sería un elemento a conservar dentro del conjunto fortificado.


Una de las singularidades de este sector es el hecho de conservarse en bastante buen estado, tanto las líneas principales y las líneas de sostén, de los llamados centros de resistencia, como la comunicación a vistas entre cada uno de ellos, con lo que conforma un conjunto visitable de interés.

 


Generalidades sobre las tipologías de elementos de la fortificación de campaña en la Vallesa de Mandor.

La construcción en este amplio sector debió ser realizada por distintos batallones de obras y se recurrió a diferentes tipologías de elementos de fortificación que debieron adaptarse al terreno y a la función defensiva que cada uno tuviera encomendado. Desde la preparación de fuego artillero hasta maquinaria para el fuego antiaéreo o desde un simple nido de ametralladoras hasta un complejo búnker o fortín(2), se desarrollaron distintos elementos y dependencias dentro de este conjunto de núcleos defensivos, apoyados en una gran multitud de refugios y almacenes de tropa. La aparición de varios elementos defensivos muy similares a los recogidos por el célebre libro del arquitecto Juan Capdevila Elías (1938) nos permite sospechar que hubo una cierta influencia de su obra sobre los constructores de nuestra línea, la aparición del famoso libro en la biblioteca de la capitanía de Valencia, años después y desclasificado, nos lo confirma.


Hay una gran variedad de fortines y nidos de ametralladoras en este amplio sector. Destacan la construcción de fortines cubiertos con galerías para tiradores, parecidos a los del Cabeçolet o el Puig; fortines mixtos, con nido de ametralladoras para una o dos máquinas y conectados a puesto de mando o fortín, y fortines para una sola ametralladora y nidos de ametralladoras con distintas morfologías, siempre adaptadas al terreno. Alguno de los fortines alcanzan entre 50 y 100 m2. También encontramos asientos a cielo abierto e incluso parapetos para baterías artilleras y accesos prácticamente de manual, como son los de la zona del coto de Mandor, hoy dentro de la propiedad privada de la Vallesa.


Respecto a los accesos a la cámara de combate del fortín, encontramos distintas morfologías de retranqueo, en onda y en ángulo recto, en "y" y también en traveses. Las troneras están adaptadas a las condiciones de la defensa y algunas conservan las listas originales de madera. Indicamos también la variedad de refugios y abrigos subterráneos, como superficiales y en hormigón, formados por túneles para abrigo de tropa y de almacén, excavados en arena caliza (lo que está provocando derrumbes) y protegidos en entradas con mampostería o con accesos preparados para la lucha antigás.

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Una característica específica de los materiales de construcción de esta zona es la fábrica en hormigón armado con utilización de abundante varilla de hierro como en los Carasoles y el Km 11 de la carretera de Llíria; si bien se utilizaron otros tipos de materiales más pobres y diversos como ladrillo macizo (sobre todo en bóvedas y techos) o rollizos de madera entibados y cañizos, los propios desechos del terreno son usados para el camuflaje o el relleno. Lo que habla de un aprovechamiento máximo y una importante uso de materiales de la zona (caña, gravas, pino, rocas...).


Las abundantes trincheras en zig-zag o en onda están recortadas a pico en una anchura de entre 80 y 100 cm sobre roca caliza y en su mayor parte terrenos blandos. La profundidad es variable, visible actualmente de 1 m, en algunos tramos alcanzan entre 2 y 3 m.


Las trincheras suelen estar excavadas en los materiales blandos calizos y en ocasiones revestidas por mampostería y cemento o piedra seca, sillarejo, para reforzar las trincheras, abrigos y taludes, apareciendo tanto ramales de comunicación desenfilados, como zanjas para mortero y aliviaderos para las escorrentías de la lluvia, conectados a tramos de trincheras activas.


Trabajaron en el sector de la Vallesa de Mandor el batallón “D” y tres compañías de reclusos. Todos procedentes de la construcción de la XYZ en Andilla. Estas compañías de presos provenían de la prisión provincial de Albacete, Chinchilla y campo de trabajo de Totana. El batallón “D” podía ser el 34, proveniente del ejército de Andalucía y contaba con 1.302 hombres.


Es probable que estas construcciones defensivas fueran utilizadas para maniobra de la escuela popular de guerra nº 3 de Paterna y de los distintos cuerpos de ejército que participaron en la defensa de la X.Y.Z., como del resto de divisiones de reserva instaladas en la zona durante el conflicto.


A destacar inscripciones en la zona sobre muros y trincheras que nos hablan tanto de la datación, como de los topónimos o el origen y circunstancias de los participantes en la obra de la zona de la Vallesa.

 

 

Descripción del Punto de Apoyo de San Antonio de Benagéber en el Centro de Resistencia de la Vallesa de Mandor.

Entre las calles Guatla y Falcó de San Antonio de Benagéber se encuentra un pequeño mogote que fue fortificado junto al inicio del Barranc Fondo. Las obras de urbanización de la calle rompieron en dos lo que antes había sido un Punto de Apoyo, del cual quedan algunos de sus elementos. La colina aparece dividida por la calle urbanizada. Al este se conservan cuatro fortines de distinto tamaño y construcción (números 17 al 21 de las fotografías aéreas), al otro lado permanecen tres fortines (números 22 al 24). Un total de ocho elementos en un estado de conservación irregular.

imag. 2

En la fotografía aérea se observa la transformación del territorio alrededor del antiguo Barranc Fondo, en la parte extrema superior el Punto de Apoyo de San Antonio de Benagéber y en el sur la curva que traza el ferrocarril, conocido popularmente como trenet,  a su paso por la Vallesa.

punto de apoyo

Detalle del Punto de Apoyo de San Antonio de Benagéber con la localización de los elementos militares defensivos.


Este punto de apoyo se encuentra fuertemente fortificado, por sí solo podría constituir un centro de resistencia, de no ser por la proximidad inmediata de otros puntos igualmente fortificados en la zona que formarían en su conjunto una posición completa mucho más compleja. La intensidad de los trabajos de fortificación y su bien planificada construcción no nos hace sino sospechar que se trató de establecer una defensa en lo que son frentes estables de la ciudad de Valencia, una fortificación muy consolidada y destinada a ser permanente.


Situado sobre una loma caliza que tiene su orientación principal al norte e impide la penetración desde la carretera de Llíria hacia el Barranco y Paterna, este Punto de Apoyo, en el linde de la Vallesa de Mandor, es el único visible de los existentes en San Antonio de Benagéber. Se trata de una línea adelantada sobre las posiciones del km 11, que aprovecha la elevación natural del terreno para la fortificación de la Vallesa.


Todo el mogote defensivo es una corona fortificada formada por fortines y nidos de ametralladora, orientados para cubrir todos los puntos cardinales como hacían las fortificaciones del siglo XVIII. Los abrigos y trinchera han desaparecido, aunque quedan abundantes restos de material esparcido. El refugio tipo mina, caso de haberse construido, debía quedar al sur de dicha elevación, al igual que en otras fortificaciones con modelos similares alrededor de la antigua carretera de Llíria.


La singularidad de este conjunto es el retranqueo de acceso a las distintas cámaras de fuego, en las que se ha querido realizar un trazado en onda, al igual que en las trincheras, frente al común retranqueo en ángulo recto.


También encontramos accesos a la cámara de combate, donde debe quedar situada la máquina o ametralladora que permiten un doble acceso en forma de "Y".

 

3 nido 

 

Acceso en onda a la cámara de combate en un nido de ametralladoras y nido de ametralladoras con acceso en "Y".

Fotos: José María Azkárraga, 2014.

 


Actualmente la urbanización de la calle Falcó rompió un fortín y probablemente alguna construcción más. San Antonio de Benagéber, entonces Pobla de Vallbona, estaba ocupado por innumerables túneles, trincheras y búnkeres desaparecidos o enmascarados en las actuales construcciones.


Sin régimen de protección, aunque existe una moción del pleno para la conservación en calle de las fortificaciones republicanas y la inclusión de las trincheras en el futuro Parque Natural, hoy en día el Ayuntamiento de Benagéber ha iniciado la urbanización del sector sin recoger noticia de los restos existentes en la parcela.

 

En el informe realizado para el Consell Valencià de Cultura en 2007, donde se proponía su reconocimiento como Bien de Interés Cultural para toda la Línea, se daba noticia del sector de esta manera:


   

- Nido de ametralladora recae sobre la c/ Guatla, con dos accesos de trinchera en obra. Bien conservado (25%). Tiene inscripciones: CNT y FAI. Los constructores de éste sector utilizaron accesos retranqueados curvos, frente a los rectangulares anteriores “17”.

 

- Nido de ametralladora con acceso desde trinchera. Se conserva en el mismo estado que el anterior. Tiene la peculiaridad de aprovechar el camuflaje de un algarrobo “18”.

 
- Absolutamente derruido, irreconocible “19”.


- En bastante mal estado, debió ser un bunker con dos troneras, sobre el que se construyó una vivienda, en la curva de nivel más elevada de la loma “20”.


- Nido de ametralladora (parcialmente destruido 50%-75%) “21”.

 

- Nido de ametralladora con túneles destruido parcialmente por la apertura de la calle Esparver “22”.


- Nidos de ametralladora, se encuentran en finca colindante a la calle Esparver, el “24” totalmente derruido y el “23”, que presenta un acceso retranqueado en curva, bien conservado (25%) “23 y 24”.”

   

Además de los distintos nidos de ametralladora y fortines que aún quedan visibles sobre esta parcela de varios miles de metros cuadrados, quedan restos de amontonamientos de piedra, probablemente de la excavación, que pudieron utilizarse como parapetos o trincheras elevadas. La trinchera, que conectaba los distintos elementos, si la hubo, ha desaparecido como consecuencia de la explotación agrícola a la que fue sometida la parcela.


El fortín más importante y el de mayor tamaño es el que se encuentra encarado hacia el Barranc Fondo, es decir, hacia el norte, apuntando a la Sierra del Toro, sector de la defensa de la XYZ. Un fortín que tiene las mismas características de los que encontraremos en la Vallesa. dos troneras, dos cámaras de combate separadas por un muro, un corredor de comunicación entre ambas y probablemente otros elementos que están demolidos o que se encuentran ocultos entre los escombros de una pequeña caseta que se construyó en los años 60.

 

 

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 Vista parcial de la tronera y la cuña del fortín más importante por el tamaño. Al fondo, restos de los cimientos de la construcción de la caseta de los años 60. Fotografía del autor, 2007.

 

 

 

Descripción de los elementos militares defensivos.

Descripción de los elementos fortificados numerados del 17 al 24 en las fotografías aéreas, correspondientes al Centro de Resistencia de San Antonio de Benagéber. Incluye dos fortines y seis nidos de ametralladora.

 

NIDOS DE AMETRALLADORA:

Nido de ametralladoras nº 017 (la numeración corresponde a los recuadros en amarillo de las fotografías aéreas situadas arriba).

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Descripción:


De planta rectangular con tronera oval y con dos ramales de comunicación de trinchera a nido de ametralladoras retranqueados y revestidos en cemento, formando una "y".

No tiene bancada para cubrición.

Está construido en hormigón, sin restos de varilla de hierro.

La tronera se ensancha hacia exterior.


Contiene inscripción “A(ño) 1939 CNT”.


Orientación y posición:
SW 3º35
N39º33’06 2”
W000º30’00 2”


Dimensiones: 3 x 3,50 m


Pasillos de acceso: 6,50 m y 4,40 m.


Aspillera: 1 abierta a 1,80 m.

   

 

Nido de ametralladoras nº 018
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Descripción:


Acceso retranqueado en ángulo recto. Sin bancadas para cubrición, ni muretes adosados. Construido en hormigón sin varilla de hierro. Presenta una planta rectangular. Tronera oval.

 

 

Estado actual: cubierto por algarrobo.


Orientación y posición:
NE 10º
N39º33’05 2”
W000º29’59 9”
Orientación Este.


Dimensiones: 3,20 x 3,30 m.


Pasillo de acceso en zig-zag: 7, 80 m.

 

   

Nido de ametralladoras nº 019

8  

Descripción:


Se trata de un nido o fortín totalmente derruido 
del que sólo quedan restos esparcidos. 

 

Su orientación es desconocida.

 


Posición:
N39º33’04 0”
W000º29’58 9”

   

 

Nido de ametralladoras nº 021

10  

Descripción:


A 15 m al este del anterior. 


Es un nido de ametralladoras de planta rectangular y aspillera oval que se ensancha hacia exterior, muy bien camuflado en el terreno. Sin bancadas para cubrición. Presenta una sola tronera.


Orientación y posición:
NE 50º
N39º33’04 7”
W000º30’03 2”


Dimensiones: 3,40 x 4,10 m.


Aspillera: abierta a 1,70 m.

   

 

Nido de ametralladoras nº 023

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Descripción:


A unos 30 m al oeste de la posición SAB.

Es un nido de ametralladoras de planta rectangular y tronera oval, con acceso en onda, para evitar la onda expansiva.

Grandes bancadas para tiro de fusileros o cubrición.

 

Paredes revestidas de hormigón. Ausencia de varilla de hierro.

 

Tronera que se ensancha hacia el exterior.


Posición: 
N39º52’58.75”
W0º30’09 47”


Dimensiones: 3,70 x 3,50 m.


Corredor de acceso; 7,30 m.

   



 

FORTINES

Fortín nº 020

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Se trata de un fortín de doble cámara de combate.


Es el de mayores dimensiones (aproximadamente 7 por 5 metros), aunque se encuentra en gran parte derruido y necesitaría de una cata arqueológica y desescombro para conocer realmente sus características.

 

 

Probablemente con túneles.

 

Tiene 3 troneras orientadas a a distintas posiciones.

 

Fabricado en hormigón armado.

 

Ocupa la posición más elevada del conjunto. 


Orientación y posición:
SW 2º 70
SW 3º 40
N 39º 33’01.39” 
W 0º 30’06 37”

   

 

 

Fortín nº 022

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Està semiderruido por el trazado de la calle. Se trata de un gran fortín. Es visible parte de la caja y una de las hornacinas, así como dos de los muros de retranque y parte del asiento de la caja.


Orientación y posición:
Al encontrarse semienterrado no ha sido posible trazar la orientación.
N39º32’59 67”
W0º30’08 65”

   

 

Nido o fortín nº 024

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Descripción:

 


Nido derruido, sólo restos.


Orientación y posición:
Orientación ilegible.
N39ª32’57 74”
W0º30’09 59”

   

 

  

TRINCHERAS

Parapeto

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Existen en la zona parapetos formados por amontonamientos de piedras que sirven para cubrición y forman una trinchera como vemos en la fotografía. 

   

A modo de conclusión:

La defensa de Valencia realizada en 1938 por el Ejército de Levante, que formó parte del Ejército Popular de la República, legó un amplio rastro de restos materiales de la Guerra Civil Española en nuestra Comunidad. A su vez, los restos construidos por el ejército sublevado, cuando los frentes se estabilizaron, aumentan el patrimonio por reconocer y la complejidad de su estudio. La abundancia de estos restos exige un trabajo de documentación, inventariado y catalogación que permita establecer criterios para su conservación, paso previo a su puesta en valor.


La singularidad de un patrimonio bélico, de lo que se llamó fortificación de campaña, la guerra de trincheras que bien pudo ser la última guerra de trincheras en Europa, no puede dejarse en el abandono, el olvido o la ignorancia salvo que optemos por una erosión continua hasta su desaparición. La conexión de nuestra Guerra Civil con los conflictos europeos del siglo XX es innegable y un testimonio necesario para comprender nuestro propio pasado, tanto desde una perspectiva histórica, como cultural y social, comprendiendo nuestro pasado en el marco europeo en el que tan insistentemente nuestras autoridades nos inscriben.


El estudio arqueológico, debe añadirse a lo que hasta ahora ha sido el estudio histórico, con nuevas aportaciones que permitan enriquecer y completar la comprensión científica de nuestro pasado.


Los restos materiales de lo que fueron los Centros de Resistencia de la Vallesa de Mandor, por su variedad de elementos y su relativo buen estado de conservación, pueden ser tomados como referencia para futuras propuestas de investigación y trabajo arqueológico en lo que fue la defensa de Valencia en su posición más cercana: la defensa inmediata de Valencia.


La cercanía y facilidad de comunicación de estos restos con una ciudad relativamente importante demográficamente en el contexto europeo puede ofrecer un buen entorno para el estudio de los hallazgos, así como para las actuaciones relacionadas con su protección, puesta en valor y difusión.


Cuando celebramos el primer centenario de la I Guerra Mundial, que fue una guerra de trincheras, y el 75 aniversario de la Guerra Civil Española tenemos una buena ocasión para recuperar los restos materiales de las contiendas europeas del siglo XX en nuestro territorio, que nos acercan también a una nueva cultura de la paz y la tolerancia para las generaciones futuras.

 

Notas:

(1) DURBÁN APARISI, José Vicente. Fortificaciones de la Comunidad Valenciana en Castillos de España, 156-157-158-159, 2009-2010. La cita sirve también para recordar que la denominación de Línea de Defensa Inmediata a Valencia se utilizó por primera vez en este artículo para referirse a lo que se venía denominando únicamente como Línea Puig-Los Carasoles.


(2) Búnker o fortín vienen a tener el mismo significado, refugio o fuerte pequeño. La palabra búnker es de origen escocés. La palabra fortín era utilizada de manera habitual por los combatientes de ambos bandos. Su emplazamiento puede ser subterráneo o semisubterráneo y recibir diferentes usos, tanto defensivo como de almacenaje, generalmente cubiertos de gruesos muros y cubiertas.

Además, hemos utilizado otros conceptos como casamata o nido de ametralladoras para referirnos a elementos menos complejos, también fabricados en hormigón, o parapetos de muros de piedra o mampostería, cubiertos de vegetación o sacos terreros.


(6) SALAS LARRAZABAL, Ramón. Historia del Ejército Popular de la República. Editorial Nacional, 1973.

 

Bibliografía:

CAPDEVILA ELÍAS, J., 1938: La fortificación de campaña. Sindicato de la Industria de la Edificación, Madera y Decoración de la CNT.

DURBAN APARISI, J. V., 2009:  “Vestigios de la Guerra Civil. Los Carasoles en la línea de defensa inmediata a Valencia“. Castillos de España, núms. 156-157-158-159, Madrid.

DURBÁN APARISI, J. V., 2009-2010: " Fortificaciones de la Comunidad Valenciana". Castillos de España, 156-157-158-159. Madrid.

GALDÓN CASANOVES, E., 2010: La Batalla de Valencia, una victoria defensiva. PUV. Valencia.

MARTÍNEZ BANDE, J. M., 1977: La ofensiva sobre Valencia. Editorial San Martin. Madrid.

SALAS LARRAZABAL, R., 1973:  Historia del Ejército Popular de la República. Editora Nacional. Madrid.

 

 

 

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  • Invitado (pablo)

    Buenos dias. Me gustaria poder contactar con José Vicente Durbán Aparicisi, mi correo es labasaxativa@gmail.com

    de Gandia, Valencia, Spain
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