LA LINDE, 2-2014

Arqueología de la Guerra Civil:

 

EL HOSPITAL DE SANGRE

DE LOS CORRALES

DE LOS GARCÍAS.

El Collado (Alpuente)

                                                       

Cristina Albir Herrero. Arqueóloga

Miguel Mezquida Fernández. Arqueólogo

 
 
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Hospital de Sangre de los Corrales de los Garcías,
El Collado(Alpuente, Valencia).
 
 

 
INTRODUCCIÓN.
 
Un Hospital de Sangre es un hospital de campaña u hospital militar que tiene una funcionalidad provisional y que suele situarse en la retaguardia, pero próximo a las zonas donde se están dando acciones bélicas. Por esta razón, la afluencia de heridos que recibe es muy alta. De entre ellos se pueden diferenciar, al menos, tres tipos: los puestos o postas de socorro situados en la misma línea de fuego, donde se daban las primeras curas, se clasificaban y se evacuaban los heridos; los hospitales de avanzadilla o primera retaguardia, dotados para intervenciones quirúrgicas de urgencia y que jalonaban las líneas de frente con mayor o menor dotación de personal cualificado; y los centros de convalecencia y recuperación en el interior de la retaguardia, dirigidos por los altos mandos de la sanidad militar, en este caso del Ejército Popular Republicano.
El origen de estos hospitales de campaña se fija hacia finales de la época medieval, y se cree, como no podría ser de otra manera, que en las coronas de Castilla y Aragón fueron introducidos por los Reyes Católicos.
Durante la Guerra Civil Española se habilitaron o reutilizaron muchos locales para atender a los heridos de guerra, especialmente en conventos y edificios particulares, como fueron los casos delmonasterio de la Virgen de la Tejada en Garaballa (Cuenca), y Torrebaja  (Valencia), donde se ocupó la propiedad de un vecino de la localidad. Este último hospital tuvo una gran repercusión en el Rincón de Ademuz, incluso a nivel civil, tal como nos expone Alfredo Sánchez Garzón, ya que no sólo tuvo que enfrentarse a la atención de los heridos provenientes de la batalla de Teruel (invierno de 1937 a 1938), sino que también tuvo que asistir a una gran masa de población refugiada.
Quizás los casos más sonados o conocidos sean los de Madrid ,donde  el ministerio de Sanidad, a la cabeza del cual estaba Federica Montseny, y el Ayuntamiento de Madrid aprobaron que diversos edificios como el Hotel Ritz de Madrid (en el cual murió Buenaventura Durruti, en diciembre de 1936) y el Palace fueran destinados a albergar Hospitales de Sangre.
 
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Soldados republicanos recuperándose en una sala de la Universidad de Cervera,
22-V-1938, fotografía de Gómez Grau.
 
En la ciudad de Valencia desde el inicio de la guerra se vivieron diferentes incautaciones por parte de partidos políticos (PCE, Frente Popular) o sindicatos (CNT) para albergar diferentes hospitales. Principalmente se ocuparon, como hemos visto en los ejemplos anteriores, bienes eclesiásticos y de las clases pudientes o acomodadas (convento de la Presentación de Benicalap, el convento de San Cristóbal, el Colegio de los salesianos de la calle Sagunto, el Palacio del Conde Berbedel o el chalet de Ayora). Pero al referirnos a hospitales de segunda retaguardia, convalecencia o recuperación los que más nos interesan en Valencia son el Hospital Militar de San Pio V, el antiguo Hospital General, el Hospital de Sangre de Nazaret (bombardeado el 12 de enero de 1937) o el Hospital “Blanquer” en Benicalap. Estos dos últimos hospitales han sido bien estudiados por Xavier e Ignacio García Ferrandis . Aunque también conocemos, por los trabajos de Guillem Rubio , la existencia de otros interesantes ejemplos situados en las cercanías de Valencia, concretamente en Torrent: el Hospital de Aviación de El Vedat y el Hospital de Asalto de El Vedat, hospitales específicos para la recuperación de los heridos de estos cuerpos del ejército y de la seguridad republicana.
En cambio, tenemos muchas menos noticias y vestigios de las postas de socorro de primera línea, frecuentemente eran de carácter móvil o se reutilizaban momentáneamente corrales, casas o cualquier edificación que hubiese quedado en el frente o próximo a él. Tal vez es a través de los testimonios orales y de la cartelería de la época como mejor conocemos esta tipología de hospital de sangre.
 
 
 
HOSPITAL DE SANGRE DE LOS CORRALES DE LOS GARCÍAS (EL COLLADO, ALPUENTE).
 
El tipo de Hospital de Sangre que nos encontramos en Alpuente es de avanzadilla o de primera retaguardia, establecido sobre el frente de la Línea Matallana o XYZ, situado aproximadamente a 2,5 km del centro de resistencia de la población de Arcos de las Salinas (Teruel), a 12 km del centro de La Yesa (Valencia) y a unos 15 km del de Abejuela (Teruel). Se localiza a  2 km al norte de la aldea de El Collado, en la ladera del monte La Ceja, con un camino de acceso desde la carretera CV-350. 
 
 
PLANO
 Plano de situación.
 
Como hemos visto, era frecuente reutilizar edificios preexistentes para ubicar los hospitales de sangre, en este caso reutilizaron y adecuaron para su función varios corrales. En la Comunidad Valenciana de estas características tenemos conocimiento de otro hospital situado en la localidad castellonense de El Toro, probablemente utilizado  por el ejército sublevado, y que al parecer también ocuparon para tales fines un corral. 
 
El corral de ganado es un espacio cerrado, parcialmente cubierto, que tiene como finalidad mantener el ganado a resguardo durante el tiempo de descanso en el que no se encuentra pastando . Los corrales de ganado que fueron reutilizados para ubicar el hospital sufrieron modificaciones para adecuar el espacio para el cuidado de los soldados heridos, pero también fueron modificados y divididos para su uso como corrales una vez el hospital fue desalojado. Por ello pueden verse combinadas tipologías y características destinadas a ambos usos, entre las que se distinguen elementos que indican claramente que fue utilizado como hospital, tales como el enlucido de las paredes y la numeración de las camas o camillas. Son conocidos como los corrales de Los Garcías, nombre que alude a la familia propietaria de los corrales antes y después de su uso como hospital durante la guerra civil. 
 
En la actualidad pueden diferenciarse varios corrales y cada uno de ellos cuenta con una entrada independiente, una zona cubierta y otra descubierta, característica típica de este tipo de construcción. El conjunto de corrales tiene forma cuadrangular, con una superficie aproximada de 370 metros2, construido con muros de piedra en seco y cubierta con vigas de sabina, cañizo y tejas árabes a una vertiente. Se sitúa en una ladera, adaptándose a la pendiente de la misma. 
 
PLANTA 1Reconstrucción de la planta cubiertas y planta de los corrales
en los que se reconvirtió el hospital. 
 
A través de un estudio superficial de los paramentos y de las fuentes orales podemos aproximarnos a una reconstrucción de cómo fue el edificio que se adecuó en la guerra civil como hospital. Se trataría de un edificio de una sola planta con, al menos, un quirófano, tres salas de recuperación para los heridos, almacén y dos habitaciones que sus usos podrían ser de gestión, dirección o descanso del personal sanitario. 
 
La fachada y entrada principal del edificio sería la situada al este, ya que es la que se encuentra al final del camino desde el que se accede al Hospital. Este camino fue construido en la guerra civil para que las ambulancias pudieran llegar hasta el hospital. Para ello se amplió una senda anterior y en un pequeño barranco se construyó un puente de piedra en seco, que actualmente todavía se utiliza para el paso de vehículos. Esta fachada consta de tres entradas que darían acceso a salas con diferentes funciones, la situada al sur conduciría a las estancias de dirección o gestión y la central y la norte se corresponderían con zonas sanitarias, de intervención y reposo de los soldados heridos. 
 
PLANTA 2 Reconstrucción de la planta cubiertas y planta del hospital
de la guerra civil y posibles usos de las habitaciones. 
 
No es posible indicar la funcionalidad de todas las estancias. Cuáles de ellas fueron utilizadas como quirófano o quirófanos, qué otras fueron empleadas como almacén o algún otro uso que todavía no conocemos. Pero a través de los restos actuales sí que es posible realizar una interpretación o aproximación al uso de los espacios del hospital de sangre durante la guerra civil.
 
La entrada principal para las camillas de los heridos que llegaban desde el frente podría ser la situada en el centro de la fachada este, por ella se accedía a un amplio pasillo descubierto que comunicaba todo el hospital y daba acceso a cuatro habitaciones donde es posible que se situara el quirófano, almacén y varias salas para la recuperación de los soldados. Paralela a esta puerta se situaba otra por el oeste, de modo que esta zona del hospital tiene un pasillo descubierto que comunica todas las habitaciones y tiene entrada y salida por ambos lados. 
 
A continuación de la entrada principal había dos habitaciones, una de gran tamaño con una entrada muy amplia y otra más pequeña. La primera no conserva o nunca ha estado enlucida, la segunda mantiene el enlucido en tres paredes pero el muro que las separaba fue eliminado y no podemos saber cómo sería su acceso. 
 
Siguiendo el pasillo descubierto se accedía a tres habitaciones muy amplias, las cuales conservan enlucido en las paredes. La habitación central, por su tamaño y situación, es posible que fuera utilizada como quirófano. De las dos siguientes, la situada al norte era una sala de recuperación y cuidado de los heridos, es sus paredes pueden verse los números de las camillas pintados a carboncillo. Pero de la estancia situada al sur no es posible determinar su uso con tanta exactitud por falta de evidencias. En ella observamos dos ventanas en la fachada sur que se encuentran tapiadas en la actualidad.
 
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 Fachada principal situada al este.
 
La habitación con acceso independiente al norte de la fachada este también consta de un descubierto anterior, posiblemente fuera utilizada para recuperación de los heridos. Puede ser que aquí se alojara por separado los heridos de mayor o menor gravedad. En sus paredes pueden verse grafitis realizados con carbón o mediante incisión en los enlucidos y que presentan motivos iconográficos y alfanuméricos . 
 
Por último, en las dos salas situadas al sur es posible que se realizaran actividades de dirección, gestión o descanso del personal médico y auxiliar. Por su tamaño, probablemente, no se utilizarían para los heridos. Estas habitaciones tenían dos ventanas en la fachada sur (actualmente tapiadas). El hospital estaba dotado de una línea de teléfono, probablemente situado en una de estas estancias, y desde ella se comunicaba la dirección del centro sanitario con los mandos del ejército y los puestos de mando avanzado cuando sufrían ataques y debían enviar heridos al hospital.
 
La cocina se encontraba fuera del hospital, únicamente se trataba de una zona cubierta mediante un toldo. El abastecimiento de agua se realizaba en una balsa próxima, donde también cultivaban un huerto. Todos estos elementos estaban al otro lado de la carretera CV-350. 
 
La dotación total de estos hospitales de primera línea de retaguardia, según Alfredo Sánchez Garzón, era de unos 20 efectivos entre el médico, los médicos auxiliares, los practicantes (enfermeros), las enfermeras, los camilleros e incluso los guardias. Dos vecinos de la aldea de El Collado estuvieron trabajando en el Hospital, Antonio como camillero y Francisco, a quien formaron como practicante.
 
Próximas a este tipo de hospitales suelen encontrarse fosas, por un lado fosas que contienen miembros amputados a los heridos (Alfredo Sánchez), y por otro lado fosas comunes con los restos de los fallecidos. Por el momento se desconoce la existencia de una fosa de miembros amputados, como tampoco sabemos si hubo un refugio próximo, o alguna zona reservada para este fin. En ocasiones, suele ser una edificación secundaria relacionada con este tipo de hospitales, aunque los ejemplos conocidos se documentan, hasta ahora, junto a los hospitales de segunda retaguardia. En cambio, se han localizado varios puntos en los que podrían localizarse las fosas de enterramiento de los soldados fallecidos en el hospital, una de ellas es una grieta o “sunsida”, como indican los vecinos de la aldea de El Collado, situada en un barranco próximo, donde también se depositaban los cuerpos, posiblemente cuando el número de fallecimientos era muy elevado.
 
Existen otras evidencias materiales de este servicio sanitario en el municipio de Alpuente, recientemente se ha donado al Museo Etnológico una camilla de parihuelas que se encontraba en la aldea de la Cuevarruz, donde sabemos, gracias a las cartas originales conservadas por la familia de José María Flor Rubio, que descansaban batallones de las brigadas mixtas del frente, en concreto del sector Alpuente-Jérica  de la línea XYZ. Probablemente esta camilla perteneció a alguna de las salas del citado hospital o quizá de otro lugar que fue habilitado también para este fin en la zona, como la ermita de Santa Catalina de Aras de los Olmos (Valencia). 
 
 
 
Imagen 7 PNG   Imagen 8
Camilla de parihuelas(Museo Etnológico de Alpuente).
Y Juan Simón Moliner Fabregat vecino natural de Puertomingalvo (Teruel),
que sirvió como camillero durante la Guerra Civil en el Ejército Popular
(Fotografía cedida por sus familiares).
 
 
CONCLUSIÓN.
 
Actualmente los corrales no se utilizan y el edificio sufre las consecuencias de suabandono o desuso, con paredes y techumbres que se derrumban por el paso del tiempo o que han sido retiradas por motivos que desconocemos. Los enlucidos han quedado a la intemperie y se van deteriorando, con el peligro de que se caigan y se pierdan los grafitis. Grafitis que son elementos patrimoniales que merecen un estudio detallado aparte, debido a que probablemente se realizaron durante el funcionamiento del hospital, y más ahora, con la degradación que viene sufriendo el inmueble últimamente. 
 
El redescubrimiento del hospital de la guerra civil situado en unos corrales del municipio de Alpuente y su publicación en los medios de comunicación es muy reciente, y se debe gracias al Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valencia (GRMHV) y a vecinos interesados por este patrimonio, como Juan José Martínez de la aldea de Baldovar. Pero tras varias jornadas de entrevistas la situación real es que gran parte de los habitantes de la aldea de El Collado ya conocían su existencia, por un lado aquellas personas mayores que se cruzaron en su día a día con las ambulancias y soldados, y por otro lado aquellos familiares de los vecinos de El Collado que trabajaron en el hospital. 
 
 
 Imagen 9 Irene Monllor Lpez
Estado actual del edifico. 
 
Recuperar la memoria del hospital pasa por recuperar la memoria de todos ellos, de un momento en el que los soldados y la guerra ocuparon sus vidas. Gracias a estos relatos es posible reconstruir y entender la arquitectura del edificio, pero realmente interesantes y estremecedores son los relatos de aquel momento que los acompañan desde entonces. 
 
Modesta Pérez siendo una adolescente de 15 años pasaba cerca del hospital de camino al corral donde guardaba sus ovejas. Recuerda ver cadáveres de soldados que iban a enterrar y siempre repite al hablar sobre ello “será triste que esas madres no sabrán donde están sus hijos y están ahí enterrados”. Al anochecer y a la vuelta de la aldea le acompañaba algunas veces Antonio, el vecino del Collado que trabaja en el Hospital. Mientras,Milagros Rodríguez, entonces una niña de 10 años, también pasaba cerca del hospital cuando iba al ganado y recuerda ver la zona de cocina bajo de un pino y una lona, los postes de madera y sonidos que emitía la línea de teléfono, las ambulancias, ver arrojar cuerpos de los fallecidos en grietas naturales y las zonas donde estaban las fosas de enterramiento marcadas con losas años después. Cuando acabó la guerra su familia volvió a utilizar los corrales, cuenta que su madre tuvo que abrir una puerta y hacer una rampa porque el en corral de al lado se cerró la salida al camino que los dos corrales compartían. También le contaron que, en alguna ocasión, habían encontrado maquis durmiendo en el corral de al lado. 
 
 
Imagen 10 Modesta PNG   Imagen 11 Milagros PNG
 
Modesta Pérez (izquierda) de la aldea de El Collado y Milagros Rodríguez (derecha) delante de la puerta de su corral,
en el edificio que fue hospital durante la guerra civil. 
 
Se trata, por tanto, de diferentes evidencias de aquel momento histórico, de la Guerra Civil española: restos materiales y testimonios personales. Recuerdos cotidianos de aquellos que lo vivieron y que pueden llevar a recuperar la memoria de aquellos que aún están en el olvido, ya que a día de hoy, junto al hospital, siguen existiendo fosas comunes que contienen restos de soldados republicanos fallecidos durante los 9 meses que se mantuvo el frente en la Línea XYZ. Por otro lado, quedaría también documentar con detalle otros hechos de la guerra civil y de la posguerra en Alpuente,como el bombardeo de la ladera de La Muela (situada frente al hospital de campaña), las fosas comunes, la represión de uno y otro bando, los grafitis o el paso de los maquis por la zona. Hechos que requieren estudios individualizados. 
 
 El trabajo continúa y es necesario registrar los recuerdos de todos ellos, proteger el edificio, localizar todas las fosas y exhumar a los combatientes allí enterrados. Este es sólo uno más de los casos en los que la Arqueología de la Guerra Civil se entrelaza con la recuperación de la Memoria Histórica en su sentido más amplio.
 
 
AGRADECIMIENTOS:
 
Quisiéramos mostrar un agradecimiento muy profundo a Milagros, Ederlinda y a Modesta por compartir con nosotros y con el grupo de investigación (GRMHV) sus vivencias y recuerdos. Así como agradecer también las aportaciones de los familiares de Antonio, de Modesta y de Juanjo, que además nos acompañaronal hospital y a las fosas. Por último dar las gracias a los familiares de José y de Juan por la cesión de materiales documentales. En todos los casos contribuciones fundamentales para la realización de este artículo, pero más importante aún, para la recuperación de la memoria histórica de todos. 
 
 
 
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