LA LINDE, nº 1-2013

Nos interesamos por:

LA ARQUEOLOGÍA PÚBLICA.

Un soplo de aire fresco.

Entrevista a Antonio Vizcaíno Estevan. Arqueólogo. Universitat de València. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Es indiscutible, desde el punto de vista de la redacción de esta revista, el grandísimo avance que la Arqueología ha experimentado en las dos últimas décadas en el ámbito de la metodología, en el conocimiento del registro material tanto para épocas prehistóricas como históricas, en la inclusión y plena madurez del estudio de periodos no considerados, hasta fechas recientes, como “arqueológicos” (épocas medieval, moderna y contemporánea) y en la aplicación del método al patrimonio construido (Arqueología de la Arquitectura) o al territorio.

Pero ¿cuánto de todo esto ha llegado a la sociedad? Y no nos referimos únicamente a los esfuerzos de difusión y puesta en valor de los restos hallados.

El trabajo de los arqueólogos, en ocasiones plagado de dificultades por el complicado equilibrio entre los distintos agentes implicados en las intervenciones (administraciones, empresas constructoras/contratistas privados y empresas de arqueología/profesionales liberales) ¿es comprendido por la sociedad? Y es más ¿es valorado positivamente por las comunidades donde se practican las intervenciones?

¿Qué rendimiento se obtiene de la investigación arqueológica, más allá del disfrute intelectual de los especialistas? ¿Compensa el esfuerzo económico y de potencial humano que requieren las intervenciones?

Preguntas y más preguntas que requieren una honda reflexión, sobre todo en estos momentos de crisis económica, pero también de ruptura (bendita crisis) de un sistema basado en el rápido y desmedido rendimiento (económico, suntuario y de ascenso social) y en la banalización y castración de los valores sociales.

Y de repente… aire fresco. Recientemente, en el panorama español se asoma una nueva disciplina, la Arqueología Pública, que no obstante, en el mundo anglosajón y norteamericano ya se hace de notar desde unos cuantos años atrás.

No se trata sólo de una tendencia epistemológica postmoderna, pues cuenta en su haber con prácticas metodológicas concretas, y ,por tanto, con una proyección práctica de trabajo de campo que intenta dar respuesta a las preguntas que arriba enunciábamos y a muchas otras. Y, desde luego, la Arqueología Pública no es en absoluto una disciplina afín sin más a la didáctica, aplicada a la puesta en valor del conocimiento y de los restos arqueológicos o al tan de moda “turismo cultural”.

Para conocer de primera mano en qué consiste la Arqueología Pública, cuáles son sus campos de actuación, qué objetivos persigue y, en esencia, qué aporta a la práctica arqueológica, entrevistamos a un joven arqueólogo que cuenta en su haber con diversos estudios en este campo.

Antonio Vizcaíno Estevan, licenciado en Historia por la Universitat de València (2003-2008), con un año de especialidad en arqueología en la Universidad de Atenas, ha participado en excavaciones y proyectos arqueológicos en España, Italia, Grecia y Marruecos. En su tesina de doctorado analizó los significados y usos de la cerámica ibérica del Tossal de Sant Miquel de Llíria. En la actualidad desarrolla su tesis doctoral en el Departament de Prehistòria i Arqueologia de la Universitat de València, para la que combina la investigación sobre la cultura ibérica con cuestiones de Arqueología Pública. Forma parte, por último, de la asociación Espiera. Compartint Coneixements Arqueològics.


- La primera pregunta es obligada y simple ¿cómo definirías la Arqueología Pública (A.P.)?

Bajo mi punto de vista, y de forma muy resumida, diría que la AP es entender la arqueología de un modo mucho más cercano a la sociedad del presente, apostando por unos planteamientos, unos procesos y unos resultados que de verdad conecten con ella y con sus necesidades y expectativas respecto a la propia arqueología, el patrimonio y el pasado.

Esta es, para mí, la esencia de la AP. Aún así, es complicado ofrecer una definición exacta y acotada, ya que el concepto, además de relativamente joven, es muy amplio y sigue construyéndose y redefiniéndose.

De hecho si se echa un vistazo a la bibliografía referida al tema se ve claramente que existen puntos de vista y definiciones muy variadas, pero todas ellas tienen en común la apuesta por el valor social de la arqueología.


- Según esto, ¿se trata de una nueva corriente teórica o una disciplina práctica con una carga teórica?

Hay que tener en cuenta que en origen la AP va ligada, sobre todo, a la llamada "arqueología de comunidad", en la que se implica a las comunidades locales en los proyectos arqueológicos para crear lazos entre éstas y su patrimonio. Así es como se concibió en los EE.UU, donde en 1972 se acuña por primera vez el término PublicArchaeology, y es de hecho esa vertiente eminentemente práctica la que sigue predominando en el continente americano.

Sin embargo en los años 90 en el Reino Unido se lleva el concepto mucho más allá, nutriéndolo de un fuerte -aunque todavía insuficiente-componente de reflexión teórica. La AP ya no es sólo trabajar con las comunidades locales, sino tratar las relaciones entre arqueología y sociedad, abordándolas tanto desde un punto de vista teórico como práctico. Este concepto de AP es el que predomina en el continente europeo y en el que yo identifico mi trabajo.


- ¿Cuáles son los ámbitos de actuación de la A.P.?

Bueno, si partimos de la idea de que la AP se interesa por las relaciones entre arqueología y sociedad, el abanico de posibilidades y ámbitos de actuación es extensísimo. Así, la AP puede tratar cuestiones muy dispares. Una de ellas es la relación de la arqueología con los medios de comunicación. Cada vez se hace más evidente la necesidad de trabajar conjuntamente con los profesionales de la comunicación en los distintos medios, especialmente la prensa y la televisión, para garantizar unos mínimos de rigurosidad; para ello es indispensable que desde la arqueología se nos forme en cuestiones de comunicación y exista una preocupación real por mejorar la relación con los medios, y ahí hay todavía mucho trabajo por hacer. Otro de los ámbitos es la gestión responsable y sostenible del patrimonio.

En la pasada década se realizaron inversiones muy considerables de dinero en arqueología -en unos lugares más que en otros-, especialmente en la construcción de nuevos museos y la puesta en valor de yacimientos. Sin embargo, muchas veces se ha tendido a la espectacularización, a invertir en grandes infraestructuras con poco contenido y sin pensar en la viabilidad de ese gasto, y los resultados son fácilmente perceptibles en la actualidad. Pensar en una arqueología sostenible y responsable con la realidad de su entorno debería ser un aspecto esencial en la teoría y la práctica de la disciplina. La AP también trata las relaciones entre la arqueología y lo político, y aquí entran cuestiones como el uso político del pasado y la función de la arqueología en la construcción de las identidades y las reflexiones entorno a qué actitudes se toman desde la profesión.

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La "Dama Ibérica". Valencia. ¿Qué modelos o estereotipos constituyen nuestra Historia, nuestra tradición?

 

Las percepciones públicas del pasado son otro de los grandes ámbitos de actuación, en mi opinión esencial, pues solamente conociendo a los públicos reales y potenciales de la arqueología -sus conocimientos, intereses, expectativas- podemos construir una comunicación verdaderamente efectiva; y no me refiero exclusivamente a la divulgación de conocimientos, sino a la implicación de esos públicos en cualquier fase del proceso.

Otro ámbito de actuación es el de las llamadas "arqueologías alternativas", es decir, aquellas formas de entender el pasado que no se ajustan a la visión oficial, la académica; conocerlas, entenderlas y respetarlas -siempre y cuando esas visiones sean respetuosas- debería dejar de considerarse como algo ajeno a la realidad de la profesión. Y como estos ejemplos hay un largo etcétera: los debates entorno al patrimonio y el comercio ilícito de antigüedades, el impacto económico de la actividad arqueológica, la cuestión de los derechos humanos a través de la arqueología...


- Hablemos de aplicaciones prácticas ¿podrías comentarnos algunos casos de aplicación de la A.P?

A nivel internacional hay países que llevan décadas desarrollando proyectos de AP. Quizá una de las aplicaciones más habituales y más frecuentemente asociadas a la AP es la arqueología de comunidad que comentaba antes.

Es una práctica con mucho peso en los EE.UU y, en cierta manera, también en Canadá, en algunos países de América del Sur y en Australia; se trata de territorios con una realidad étnica y sociocultural muy diversa, y precisamente muchas de estas iniciativas han ido encaminadas a integrar esa diversidad y fomentar la multivocalidad en la construcción del pasado. Está tan extendida que, de hecho, existen instituciones y redes vinculadas a este tipo de trabajos, como la Florida PublicArchaeology Network (FPAN), una red estatal con centros regionales para dar a conocer el pasado e implicar a la sociedad en su estudio; la PublicArchaeologyFacility(PAF) de la Universidad de Bringhamton (Nueva York), que ofrece servicios de arqueología de comunidad; el Center of HeritageResourceStudies(CHRS) de la Universidad de Mariland, que fomenta la implicación de las comunidades en la definición y desarrollo del patrimonio local y regional; o el CommunityArchaeologyResearchInstitute(CARI) de Texas, que ha llevado a cabo proyectos como el Yates CommunityArchaeologicalProgram, que buscaba comprender el impacto de la diáspora africana mediante un proyecto marcado por la diversidad étnica y el empoderamiento de los locales, o el Levi JordanPlantation Project, concebido como una plataforma de encuentro y diálogo entre descendientes de afroamericanos y de europeos en la reconstrucción de la historia de una plantación en Texas.

También en el Reino Unido es habitual la arqueología de comunidad, y existen proyectos especialmente interesantes como el de A City Experience, impulsado por el Museum of London, que llevó a cabo una excavación en el barrio marginal de Shoreditch con el objetivo de conocer un grupo de viviendas victorianas bombardeadas durante la Segunda Guerra Mundial a través de la integración multicultural en el trabajo de campo; o elX-Arch Project y el SedgefordHistorical and ArchaeologicalResearch Project (SHARP), dos iniciativas de trabajo con comunidades rurales, en algunos casos desarrolladas por iniciativa de los locales. Como estos hay muchos otros ejemplos en el Reino Unido y algunos de ellos pueden consultarse en el CommunityArchaeologyForum (CAF) del Council of British Archaeology.

Más allá de la arqueología de comunidad, existen otros escenarios en los que se desarrollan iniciativas siguiendo los principios de la AP. Algunos museos, por ejemplo, ofrecen recursos y actividades de todo tipo tanto en la red como en sus instalaciones. El NationalConservation Centre de Liverpool procura un contacto directo entre el público y los trabajadores, con frecuentes jornadas de puertas abiertas, almacenes visitables, videoconferencias con los restauradores, etc. El BurkeMuseum de Washington o la propia Societyfor American Archaeology (SAA) tienen en sus páginas web secciones específicas para distintos públicos, donde ofrecen servicios, proponen actividades y dan respuesta a algunas de las dudas que los no profesionales pueden tener sobre la arqueología.

También se han realizado exposiciones que han contemplado el pasado de manera distinta a la habitual, como en el caso de AncientEgypt: DiggingforDreams, del PetrieMuseum of EgyptianArchaeology (UniversityCollege of London), en el que se presentaba Egipto desde una perspectiva contemporánea, tratando cuestiones como la raza, el color, las visiones de la New Age, del marketing, etc. En otros casos se ha sacado -literalmente- el museo a la calle, realizando pequeñas exposiciones móviles en espacios públicos de zonas normalmente marginadas por los museos; o bien en aeropuertos, pubs e incluso centros comerciales, como en el St.Martin'sCourtyard (Londres), en el que se expusieron los restos hallados durante la construcción del centro comercial, se realizaron talleres, conferencias, etc.

Otro caso paradigmático, también en Londres, es el del proyecto Prescot Street Dig, en el que la empresa L-P: Archaeology creó una completísima web con acceso a los materiales y la información en tiempo real, ofreciendo imágenes y datos de los objetos encontrados, planos, fichas, glosarios, videos del trabajo en la excavación... Así como recursos para familias y profesores, talleres y visitas guiadas durante el trabajo de campo.

Por otra parte, también se han retransmitido excavaciones en directo, se han creado plataformas para dar a conocer el día a día del trabajo de los arqueólogos, y cada año se celebran de forma exitosa el Archaeologymonth o la Archaeologyweek con actividades dirigidas a todos los públicos.

Los que he señalado son algunos de los muchos ejemplos que existen. He citado fundamentalmente casos de los EE.UU y el Reino Unido porque es donde más extendidas están este tipo de prácticas, lo que no niega que existan iniciativas de AP en otros muchos países. Pero lo que considero interesante remarcar de todo esto es que se trata de iniciativas desarrolladas en contextos muy diversos, tanto a nivel sociocultural como de espacio -lo mismo se aplica en el centro de una gran ciudad que en un ambiente rural-, e impulsadas por agentes muy distintos, ya sean universidades, administraciones locales, empresas, museos o comunidades locales.


- ¿Y en el ámbito español, qué experiencias se están llevando a cabo siguiendo los planteamientos de la A.P.?

La verdad es que en el ámbito español a la AP todavía le falta un empujón. Un empujón bastante grande, todo sea dicho. Aún así, están surgiendo iniciativas muy interesantes con resultados positivos. El primer proyecto del que tuve noticia cuando empecé a interesarme en esto de la AP fue el de A Lanzada (Pontevedra), impulsado desde el Laboratorio de Patrimonio del CSIC, en el que la excavación se abrió a la visita y la participación y se implicó a la comunidad local en la recuperación de la memoria del lugar.

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También en Galicia se está desarrollando actualmente el Proxecto Torre dos Mouros, promovido por el Concello de Carnota, la Universidad de Santiago de Compostela, el CSIC y un grupo de voluntarios, con una potente presencia en las redes sociales; éste es, sin duda, un buen ejemplo a seguir.
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Proyecto “Torre dos Mouros”, Galicia (Fuente: FLICKR Torre dos Mouros)
Un poco más al sur, en Extremadura, se lleva a cabo el Proyecto Maila, en el que se han realizado unas exitosas jornadas de medición del yacimiento de Los Barruecos con colaboración de los vecinos de Malpartida de Cáceres, coordinadas por la empresa Underground Arqueología y con la colaboración del ayuntamiento local y el FECYT.
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maila04Proyecto “Maila”, Extremadura (Fuente: Underground Arqueología)

No hay que olvidar tampoco, aunque no tuviera lugar en el ámbito español, el Azazo Project, desarrollado por la Universidad Complutense de Madrid en Etiopía durante varios años con fondos del Ministerio de Cultura, en el que se fomentó la participación de la comunidad local en la construcción de conocimiento y en la recuperación de su patrimonio. Uno de los miembros de ese equipo es Jaime Almansa, director de la primera empresa de AP en España, JAS Arqueología, y sin duda una de las personas más activas en este ámbito a nivel estatal.

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Azazo 044Proyecto "Azazo". Etiopía (Fuente: Azazo proyect)

Estos son, a mi modo de ver, proyectos remarcables porque han comenzado a romper el hielo en cuanto a la implicación de las comunidades locales en el trabajo de campo, que es uno de los grandes tabús a los que debe hacer frente la arqueología profesional en España. Por supuesto existen otras iniciativas que han contemplado la participación ciudadana o que han surgido "desde abajo", como Ampadrina Patrimonio, una propuesta de la asociación PANADE y del centro de interpretación Las Cavenes para que los vecinos y vecinas de El Cabaco (Salamanca) actúen como padrinos y madrinas simbólicos de bienes patrimoniales que consideren que deben ponerse en valor; la plataforma Patrimonio Galego, un catálogo de patrimonio online abierto en cuya construcción puede participar cualquier persona; o la interesante experiencia de la asociación Terra Termarum por la recuperación del castro de Castrolandín en Cuntis (Pontevedra).

También existen proyectos que están apostando por un acercamiento real del trabajo y el conocimiento a la sociedad, como en Los Bañales(Zaragoza), el Cap de Barbaria II(Formentera), el Proyecto Ifach (Alicante), ciertas propuestas museográficas del MARQ de Alicante y el proyecto Arqueologia Social al Prepirineu Oriental (Girona).

Es evidente que los niveles de implicación social varían sustancialmente de unos proyectos a otros, y que en casos contados esa participación se traduce en una toma de decisiones real por parte de los locales. En cualquier caso son experiencias que están rompiendo con el modo en que se ha venido desarrollando el trabajo arqueológico.


- ¿Hasta qué punto las leyes y normativas actuales que rigen la Arqueología y el Patrimonio en general permiten el desarrollo de la A.P.?

En principio impedimentos legales no existen, ni siquiera para la participación de no profesionales en las excavaciones arqueológicas que, como comentaba, es probablemente uno de los puntos calientes y que más críticas suscita entre los arqueólogos. Evidentemente debe existir una supervisión profesional, y ahí las leyes sí exigen una cualificación profesional para solicitar el permiso y dirigir una excavación; pero respecto a la participación no existen trabas legales. A la vista están los proyectos antes mencionados, llevados a cabo tanto desde instituciones públicas como desde empresas privadas.

Ahora bien, también es cierto que, aunque legalmente no existan problemas, el modo en que funciona la arqueología en el Estado español, especialmente la arqueología preventiva, sí puede plantear impedimentos por los problemas de tiempo y las presiones de los agentes afectados, además de las cuestiones de seguridad e higiene laboral.

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La soledad del solar desconocido.

 Realmente estamos ante un problema de base, pues en este ámbito la arqueología acaba viéndose como un mero trámite administrativo, necesario para cumplir con la legalidad, pero ajeno a toda relación con la realidad del lugar en el que se desarrolla, por lo que cualquier intención de fomentar la participación puede verse frustrada. Es verdad que la situación puede variar en función de cada autonomía, aunque en términos generales es común a todo el Estado.

Pero, repito, todo esto si nos centramos en lo que es el trabajo de campo, porque la AP es mucho más que eso. Para mí -y creo que es una opinión compartida por todos los que estamos moviéndonos en este ámbito- el principal obstáculo al que se enfrenta la AP, tanto en un plano teórico como práctico, y tanto a nivel de arqueología preventiva como académica, viene desde dentro, y son las reticencias de los propios profesionales de la arqueología. La AP supone replantear el modo en que se ha estado pensando y aplicando la arqueología y contempla un acercamiento real de la disciplina a la sociedad, con todo lo que ello implica, de ahí que pueda existir una oposición por parte de determinados sectores especialmente conservadores.

De todos modos también considero que muchas veces esa reticencia es fruto del desconocimiento. A mí, por ejemplo, nunca me hablaron de la AP durante la carrera ni durante los cursos doctorado. Cuando, hace unos años, llegó a mis manos el libro "Archaeology is a Brand!" de Cornelius Holtorf (libro que recomiendo encarecidamente) gracias a la profesora Consuelo Mata, y leí por primera vez el término AP, a la perplejidad inicial siguió la sensación de estar descubriendo algo totalmente nuevo y extraordinario, algo que daba sentido a muchas de las inquietudes que yo empezaba a tener. De eso hace poco más de dos años, y sin embargo hoy en día me parece increíble que no nos formen en esta materia, o al menos que no nos la den a conocer; mientras tanto en la University College of London ya lleva funcionando varios años un máster en AP. Afortunadamente en el Estado español hay excepciones, y hoy en día contamos con algunos foros donde debatir sobre AP, como en las sesiones de las Jornadas de Jóvenes en Investigación Arqueológica (JIA) y en la revista AP: Online Journal in Public Archaeology, de vocación internacional pero editada desde España por Jaime Almansa. A un nivel más cercano, el Museu de Prehistòria de València lleva ya tres años programando jornadas muy interesantes sobre arqueología, patrimonio y sociedad, y por ellas han pasado investigadores vinculados a la AP de la talla de Gonzalo Ruiz Zapatero y Xurxo Ayán. Así que, poco a poco, las cosas están cambiando.


- Para finalizar ¿Dada tu experiencia en esta disciplina, cuál es futuro de la A.P. y cuáles son tus propios proyectos en este sentido?

Personalmente me muestro optimista respecto al futuro de la AP. En el Estado español todavía hay muchas limitaciones, pero también hemos visto que existen y han existido proyectos verdaderamente interesantes impulsados por agentes muy diversos. Además, considero que la situación de crisis que vivimos está invitando a replantearse muchas cuestiones, a dejar de lado los grandes proyectos y las inversiones millonarias -que a menudo han caído en saco roto- y a pensar la arqueología de un modo más cercano a la realidad que nos rodea. La idea de apostar por el valor social de la disciplina no es nueva ni exclusiva de la arqueología, pero en un momento como el actual en el que las administraciones responsables se están mostrando inoperantes y ya no existen las inversiones de las décadas anteriores, parece que se hace más apremiante buscar fórmulas alternativas. Con ello no quiero decir que la AP sea una respuesta ante la crisis, pues hace ya unas décadas que se desarrolla exitosamente en otros países. Sin embargo creo que, en nuestro caso, puede facilitar el proceso. Además, con la eclosión de internet y las redes sociales vivimos la situación ideal para generar esos lazos entre arqueología y sociedad en un sentido multidireccional.

Respecto a mis proyectos, actualmente estoy realizando mi tesis doctoral en el Departament de Prehistòria i Arqueologia de la Universitat de València. La investigación consiste en analizar la imagen que se construye de la cultura ibérica en el País Valenciano, para lo cual, por un lado, recopilo y disecciono todo rastro de íberos en la cultura de masas (novelas, documentales, revistas de divulgación, cómics, videojuegos, etc.) y, por otro lado, llevo a cabo un estudio de público para conocer qué ideas tiene la sociedad sobre esta cultura. La intención es conocer los estereotipos, valoraciones, conocimientos y usos que existen sobre los íberos y tratar de saber a qué responden. Parto de la idea de que para poder hablar de la cultura ibérica con los distintos públicos primero hay que saber qué saben y qué pueden encontrar en su día a día sobre ésta, así como los significados que le atribuyen. Lo cierto es que estoy disfrutando mucho de este trabajo, que al mismo tiempo trato de combinar con el estudio más en profundidad de la AP. De hecho hasta el momento mi contacto con la AP se ha movido en el ámbito teórico, pero en un futuro próximo me gustaría poder llevar esos planteamientos a la práctica en algún proyecto arqueológico.

Recomendaciones bibliográficas:

Para aquellas personas a las que haya podido picar la curiosidad, a continuación señalo algunas obras que considero imprescindibles para zambullirse en este sugerente mundo de la Arqueología Pública:

-Almansa, J., 2011: "Arqueología para todos los públicos. Hacia una definición de la Arqueología Pública «a la española»". ArqueoWeb, 13, 87-107 .

-Holtorf, C., 2007: Archaeology is a brand! The meaning of Archaeology in contemporary popular culture. Oxford: Archaeopress.

-Merriman, N. (ed.), 2004: Public Archaeology. London: Routledge.

-Schadla-Hall, T., 1999: "Editorial: Public Archaeology". European Journal of Archaeology. 2/2, 147-158.

Y para estar al día conviene tener en cuenta la revista Public Archaeology, editada por Tim Schadla-Hall.

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Gente en la conversación

  • Invitado (Juani Garcia)

    Genial. Muy buenas palabras. A seguir a por ello. Hoy el subsuelo, mañana el mundo!!!!!

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